
Ginger y Fred
Ginger e Fred
Federico Fellini, 1986
Una importante cadena de televisión italiana pretende dar la campanada con su especial de Nochevieja, reuniendo a toda clase de fenómenos y personajes extraños; entre otros, un cura que afirma poder levitar, un grupo de enanos, una mujer que graba psicofonías… y una pareja de bailarines que en los años cuarenta emulaba a Ginger Rogers y Fred Astaire por los escenarios de toda Europa.
“Ginger y Fred” es sorprendentemente buena. Para mí está (casi) a la altura del mejor Fellini (el de los 50 y los 60). El leitmotiv de la película no es tanto la nostalgia -que también- sino una crítica feroz a la televisión, que en los ochenta ya comenzaba a convertirse en ese despreciable espectáculo en el que todo vale con tal de mantener al espectador pegado a la pequeña pantalla.
Fue prácticamente la despedida de la gran pantalla de Giulietta Masina, que en algunas escenas parece la hermana gemela de una conocida corresponsal de TVE en el Vaticano. Tanto ella como Marcello Mastroianni ofrecen unas interpretaciones impecables, a medio camino entre la ternura y la autoparodia.
“Ginger y Fred” contiene algunos gags tan absurdos que provocan no ya la risa sino la carcajada (un efecto que pocas películas me producen, os lo aseguro), y a la vez resulta muy emotivo ver a estos dos personajes completamente perdidos en un mundo que hace muchos años que ha dejado de ser el suyo: especialmente tiernas son las escenas de la Masina haciendo zapping en la habitación de su hotel, desconcertada ante tantos anuncios de señoritas sexys que anuncian mortadela o susurran recetas de cocina de la forma más voluptuosa posible.
Ahora que Fellini ya no está, ¿quién va a hacer películas así?
Elink (versión original en italiano)
subtítulos en español
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