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viernes, febrero 04, 2011

Destruir, dijo Duras


"Habría que intentar hablar del espectador, del primer espectador. El que llaman infantil, el que acude al cine para divertirse a pasarlo bien. Y no va más allá. Éste es el espectador que hace el cine antiguo. Es el más educado de todos los espectadores. Fue a él, por cierto, a quien en su juventud le enseñaron que la función del cine era distraer, que se iba a ver una película para olvidarse de otras cosas. Cuando este espectador entra en una sala, es para huir del exterior, de la calle, de la muchedumbre, escapar de sí mismo, sumergirse en otro mundo, el del filme, perder el yo que se dedica al trabajo, los estudios, la pareja, las relaciones, el de la repetición cotidiana. No pasó de ahí desde la infancia, y ahí permanece, en la infancia cinematográfica. Quizá sea en ese lugar, en la sala de proyección, donde este espectador encuentra su verdadera soledad, la cual consiste en apartarse de sí mismo. Cuando se entrega al cine, la película cuida de él, dispone de él, hace de él lo que quiere. En ese momento, el espectador vuelve a encontrarse descargado de responsabilidad, como un niño durante el sueño y el juego. Este espectador es a la vez el más numeroso, el más joven y el más irreductible, en todos los países del mundo. Tiene la inmutabilidad de la niñez. Eso, en todas partes. Quiere conservar su viejo juguete, su viejo cine, su fortaleza vacía. Lo conserva."


El texto forma parte de “Los ojos verdes”, una recopilación de artículos de Marguerite Duras para Cahiers du Cinema. Aquí podéis encontrar un extracto maravilloso. No me puedo resistir y copio aquí un par de citas más del mismo texto, que me hacen reír:

"No sé si he hallado el cine. Hice cine. Para los profesionales, el cine que hago no existe. Losey, en su libro, alaba mis textos y condena a muerte mis películas, dice que odia "Destruir dice ella". Para mí, él no hizo una película que le llegara a la suela del zapato a "Destruir dice ella"."

"El mundo de ese cine está poblado de gente acorralada, es el dominio del miedo a la carencia de algo para filmar, a la carencia de los millones, de los miles de millones. Para ese cine, somos malhechores que robamos "su" dinero. Alguien, no sé quién, un hombre enfadado ha dicho últimamente, por televisión: "Dar dinero a Duras para filmar "Le Camion" significa hastiar a los espectadores del cine durante seis meses". ¡Qué elogio! De verdad. Me hizo ilusión."


Llegué a este texto buscando información sobre “Destruir, dice ella”, la primera película que dirigió Marguerite Duras. La vi hace un par de días y me gustó mucho; aunque, como siempre me pasa con Duras, no estoy seguro de haber entendido todo. En todo caso, siempre es más estimulante no entender todo pero sacar algo valioso de la experiencia, a entender demasiado bien una estupidez que solo sirve para perder el tiempo.

Ojalá pudiésemos volver a esa época pre-redes sociales en la que los cineastas estaban más cerca de la cultura que del monólogo casposo.

De propina: también encontré una charla entre Duras y Elia Kazan, en la que ella le revela su admiración por “Wanda”, la única película que dirigió Barbara Loden, esposa de Kazan. Curiosamente, el otro día estuve a punto de escribir sobre “Wanda” pero al final no me animé, quizás en otra ocasión.

sábado, septiembre 11, 2010

Un hombre que duerme


Un homme qui dort
Bernard Queysanne, 1974
93 minutos


Esta adaptación cinematográfica de la novela de Georges Perec no llega al extremismo (maravilloso extremismo, por otra parte) de “India Song” de Marguerite Duras, pero se podría afirmar que es más una novela filmada que una película propiamente dicha. Una voz femenina (curiosamente, la narradora de la versión para angloparlantes es nuestra musa Shelley Duvall) va relatando situaciones en segunda persona, y las imágenes las van ilustrando de forma precisa. No hay diálogos porque solo hay un personaje: un joven que un buen día decide romper con todos sus compromisos sociales para dedicar todo su tiempo a tumbarse en su cama o a deambular por las calles vacías durante un asfixiante agosto parisino. Alguien que parece sumiso en una profunda depresión pero que, en cierta forma, se siente a gusto tras liberarse de obligaciones y lastres.

Podrían ser los ingredientes perfectos para una película árida y hermética. Pero la alianza texto e imágenes de “Un hombre que duerme” fluye con agilidad y consigue intrigar desde el minuto uno, creando un clima gradual de desasosiego intenso y claustrofóbico; por momentos parece más propio de un thriller o una película de terror. Una película estupenda, aunque mejor no verla si se tiene un mal día.



Elink (versión original en inglés)

subtítulos en español

imdb filmaffinity

domingo, septiembre 16, 2007

El rodaje de "Nathalie Granger"

















Un extracto de las memorias de Lucía Bosé, recordando el rodaje de "Nathalie Granger", de Marguerite Duras. La protagonizaron Lucía Bosé y Jeanne Moreau.

"Marguerite Duras es todo un personaje, una de las personas más surrealistas que he conocido. Empezamos a rodar la película en su casa, en un pueblo a las afueras de París, y aquel rodaje resultó una experiencia única. Vivíamos allí, en una casa que era de labranza, y no había un solo vaso que no estuviera roto o una taza que tuviera asa. Pero en aquella casa vivíamos nosotras y también todos aquellos que colaborábamos en la película. el asistente, el ayudante, el montador.

Jeanne y yo solíamos preguntarnos si, de verdad, la Duras tendría un guíon o si, por el contrario, iría día a día improvisándolo. En una ocasión se nos ocurrió preguntarle si tenía un productor. ¡Por supuesto! Nos dijo que era el carbonero que vívia debajo de su casa. Siempre sentimos, Jeanne y yo, el no poder grabar una película de aquella película porque veíamos a una gente tan estrambótica y el ambiente era tan increíble que, si lo hubiéramos filmado, al menos nos habríamos hecho con un Oscar.

(...) La película no tuvo ningún éxito. Un amigo mío que la vio dijo que era aburrídisima, un verdadero coñazo. Eso sí, fue de festival en festival. Nosotras, por fin, no cobramos porque, simplemente, el carbonero no tenía dinero como para hacer excesos de ningún tipo."

Begoña Aranguren, "Lucía Bosé. Diva, Divina".

viernes, agosto 03, 2007

El edén y después


El edén y después
L'éden et après
Alain Robbe-Grillet, 1970


Alain Robbe-Grillet es conocido sobre todo por sus novelas (formó parte de la corriente literaria "Nouveau roman", a la que también pertenecía Marguerite Duras) y por su -magistral- guión "El año pasado en Marienbad", al que puso imagénes Alan Resnais para dar forma a uno de los títulos fundamentales de la nouvelle vague. Curiosamente, la Duras firmó el guión del debut de Resnais, "Hiroshima mon amour". Ambas colaboraciones tuvieron que resultar más que satisfactorias, porque tanto Duras como Robbe-Grillet terminarían firmando sus propias películas.

La Duras optó por un estilo de una aridez bastante... salvaje, pero que podía llegar a resultar hipnótico ("India Song", "El camión"), mientras que el autor de "Marienbad" se dedicó a jugar con la frontera entre sueño-realidad, entre lo vivido y lo imaginado, tema sobre el que ya giraba su colaboración con Resnais. La sorpresa es que añadió a la receta generosas dosis de sexo y violencia, hasta el punto de que no es raro encontrar el nombre de Robbe-Grillet junto a los de Darío Argento o Jess Franco. Sorprende encontrar estos recursos en manos de Robbe-Grillet, al que -a tenor de "Marienbad"- suponía yo el colmo de la sofisticación.

Acabo de ver "El edén y después", mi primer contacto con Robbe-Grillet como director. Y por suerte, la he encontrado más cercana a "Marienbad" que a "Vampiros Lesbos". De hecho las escenas eróticas o violentas son más que esporádicas (supongo que el director se soltaría la melena en obras posteriores), y prevalece ese ambiente misterioso y enigmático, con una estética sobresaliente.

La historia nos presenta a un grupo de universitarios con vocación de perversos (pero más bien inocentones) que se reunen todas las tardes en el bar "Edén". Allí se presenta un extraño personaje, que da a probar una misteriosa droga africana a la protagonista (una guapísima Catherine Jourdan), y a partir de ese momento la línea argumental explota en mil pedazos; se suceden toda clase de secuencias oníricas, un viaje a Túnez (preciosas secuencias), una intriga en torno a un cuadro robado...

Pero, tal y como hace Rivette (aunque el estilo de Robbe-Grillet sea diametralmente opuesto), la intriga es solo una excusa para montar un castillo en el aire, al que más vale no hacer demasiadas preguntas no sea que se venga abajo al instante.

Algunos opinan que "El edén y después" es un galimatías sin pies ni cabeza, un rompecabezas al que no se puede encontrar solución porque no la tiene, un mero juego de espejos de Robbe-Grillet para hacerse el enigmático y el interesante. A mí me ha gustado, incluso entusiasmado por momentos. Me ha recordado a "La naranja mecánica", a "La cicatriz interior" (Philippe Garrel), a los comics de Guido Crepax (por esa combinación de erotismo e intelectualidad, hueca o no), y por supuesto a "El año pasado en Marienbad", sobre todo en sus primeras escenas. Suena bien, ¿verdad?

La única pega es que la película es bastante difícil de encontrar, como casi todo lo de Robbe-Grillet. Os pongo el único enlace que he encontrado en la mula, tomada de un vhs en estado decrépito y con subtítulos en inglés. Con todo, merece la pena: "El edén y después" no es algo que se vea todos los días.



Elink (versión original en francés con subtítulos en inglés incrustados)

imdb

miércoles, marzo 08, 2006

Jeanne Moreau




Jeanne Moreau está viva, está en Madrid, y hoy la he visto.

Lo de que está viva viene a cuento porque, en mi ignorancia, pensaba que llevaba años muerta (en "Querelle", de hace más de dos décadas, está mayorcísima!!!).

Pero no. Hoy, en el instituto francés de Madrid, dentro de un ciclo sobre Marguerite Duras se proyectaba "Nathalie Granger", y la Moreau ejercía de anfitriona del acto.

Para la edad que tiene, me pareció que estaba jovencísima y lucidísima.

La película, dentro del estilo "más seco que la mojama" de la Duras, pues regular (la Moreau compartía protagonismo con Lucía Bosé, casualidades de la vida).
Me gustó muchísimo más "India Song", vista hace meses en la Casa Encendida.

Pero el hecho de que, casi sin previo aviso -no me entero de nada- haga acto de presencia una de mia actrices favoritas, pues no tiene precio.
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