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miércoles, febrero 06, 2008

No quiero dormir solo


No quiero dormir solo
Hei yan quan
Tsai Ming Liang, 2006


El nuevo Tsai Ming Liang. Una nueva ración de silencios, canciones tontas, deseos reprimidos, catástrofes naturales; todo ello ambientado esta vez en Malasia, país del que procede el director. Son los ingredientes de todas sus películas (y pocos más los usan: si te ha gustado “No quiero dormir solo”, la imdb te recomienda… otras de Tsai Ming Liang). Pero vuelve a conseguirlo: primero interesar y finalmente emocionar. Y eso que la empecé a ver un tanto desganado.

Todos los que piensen que el cine tiene que ser por narices diversión y entretenimiento, que ni se acerquen a esta película. O a mí.

Elink (versión original con subtítulos incrustados en inglés)

imdb

viernes, enero 19, 2007

El sabor de la sandía


El sabor de la sandía
Tian bian yi duo yun
Tsai Ming-Liang, 2005


Tras un parón trufado de inconveniencias varias (un disco duro externo que se estropea, mucho trabajo, una compañía telefónica cuyos responsables DEBEN morir...) intentamos volver a la carga. Aunque esta película ya la había visto hace tiempo, un visionado reciente me ha recordado lo genial que es este director. He visto (creo) casi todos sus largos y absolutamente todos me encantan. Quizás éste no sea mi favorito; puede que el impacto inicial y el factor sorpresa de descubrir a Tsai Ming-Liang con “El río”, “El agujero” y “¿Qué hora es allí ahora?” se redujese a medida que fui viendo más películas suyas. Da igual: sigue siendo mi director contemporáneo favorito (con el permiso de Tarantino y de Harmony Korine).

Y es que no hay nada como esas escenas silenciosas (en sus películas apenas hay diálogos) pero que transmiten muchísimas más cosas que tantas cintas llenas de palabrería que no lleva a ningún lado. Tampoco se me ocurre ningún otro cineasta tan absolutamente moderno (moderno en el sentido de innovar, no de “seguir los patrones de la moda”) y a la vez tan alejado de la vacuidad y de las excentricidades gratuitas del “cine de autor” de hoy en día. Es un genio, y yo esta palabra la uso poquísimo.

También me encanta que sus historias (por muy retorcidas que resulten) sean totalmente comprensibles para un occidental, y que sirvan para demostrar que por muy alejada que nos resulte una cultura, en el fondo todos los seres humanos nos parecemos un montón y nos alegramos y sufrimos por las mismas cosas.

Para colmo, es un director muy prolífico. A ver qué tal su nueva película; el título en inglés es algo así como “No quiero dormir solo”. Claro que la peli que nos ocupa se llamaba originalmente “La nube caprichosa” y ya veis cómo nos ha llegado. Bueno, al menos ha llegado.

El sabor de la sandía” no es mi película favorita de Tsai Ming-Liang, pero no deja de ser fantástica. En manos de cualquier otra persona, la (alucinante) escena final sería algo infumable o ridiculísimo, pero él lo borda. Y además, ¡qué cartel tan bonito! (el original, porque el de la versión occidental es mucho más normalito).

Dos de las películas de Tsai Ming-Liang (“El agujero” y ésta) cuentan con la particularidad de incluir números musicales bastante surrealistas que apenas guardan relación con la trama de la película. Éste es bastante impactante, aunque la canción sea un dolor.




Elink (versión original en mandarín)

subtítulos en castellano


imdb
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